Balcón de Infantes

 

Balcón al campo

        

Marzo

Ganado Vacuno

Este importante ganado tiene, claro está, su refranero, y aun siendo amplio, no nos parece que está en consonancia con el interés que para el hombre tiene, ya que además de aprovechar todas sus partes en alimentación, vestido y calzado, es también compañero del hombre en la mayor parte de las faenas agrícolas. Así lo aprecia Alonso de Herrera cuando, refiriéndose a los bueyes, dice: de cuatro partes de afán y trabajo, las tres y más son suyas, y de ellas nos alivian. ¡Cuánto trabajan al abrir las tierras, al sembrar, al coger, al trillar, al traerlo a casa, al acarrear, traer leña, piedra y cuantos trabajos y cargos queremos! Que cierto de ellos se puede decir bien ser nuestros compañeros, y muy continuos y grandes ayudadores de la gente; hay un refrán que nos aconseja tener “Bueyes y ovejas, gallinas y abejas”, y señalan que dan “La vaca, nobleza; la oveja, riqueza; el puerco, tesoro y la cabra socorro”. Siguen ensalzando esta clase de animales los que dicen que “Vacas preñadas, a sus dueños sacan de malas hadas”; “Año tuerto, vaca y huerto”, porque ambos son una gran defensa en época de malas cosechas; y, por fin, “Pan y toros queremos; si falta algo que sea lo primero”, que nos sirve para nuestra idea, ya que se refiere a la fiesta, y no al ganado.

Como en otras ocasiones, el refranero señala que para que rindan bien deben ser: “El buey de tus vacas y el quintero de tus lomos”; llamando quintero al gañán que trabaja en el campo, y que, como se ve, debe ser hijo del labrador; “El buey y la mujer de tu tierra deben ser”, y, naturalmente uno debe ser el dueño de cada animal, pues “Vaca de muchos, bien ordeñada y mal alimentada”. Los ganaderos saben muy bien algunas cualidades que ha de tener el ganado para que sea bueno, como los de “buey frontudo, caballo cascudo”, ya que para ungirlos es mejor que tenga fuerza en la cabeza; “Buey corbo, asno combo y caballo hondo”; “Buey longo y rocín redondo”; “El buey largo y corto el caballo”, aunque estos refranes más parecen apoyarse en una rima que en la realidad, ya que parece más cierto el de “El buey caderudo y ancho de lomo, saca la pata así y a su amo del lodo”; “Novillos de vaca nueva, y potro de yegua vieja. Se considera como el mejor animal para esta faena es el buey, veámoslo: “bueyes para arar y mulas para acarrear”; “ara con bueyes si quieres enriquecer; “Quien con bueyes aró, la troje llenó”; “¿A dónde irá el buey que no are? A piedrasluengas”; “arar con vacas y por matas y calzar abarcas”, estas son tres condiciones que debe tener el buen labrador; “quien bueyes tiene, ara cuando quiere”; es mejor según el refranero, que los animales no sean muy jóvenes, pues “Buey hecho, hace barbecho con surco derecho” y “Gañán de buen rejo, con yunta de bueyes viejos”; también los gañanes deben ser hombres, y no muchachos; “Buey con rayas y quintero, y gañán con barbas”, es decir, el buey de más de cinco años; “Buey garrudo, gañán barbudo”; “quien alaba un buey chico, es porque no ha arado con un buey grande”.

Naturalmente, el hombre tiene más importancia que el animal, como vemos que dice el siguiente refrán; “Yunta buena, yunta mala, el buen arador bien ara” y “El gañán hace la yunta; que no la yunta al gañán”.

Cuando faltan los bueyes, deben emplearse otros animales, como los asnos, aunque ya nos dice el refranero que “Burros para la arada no valen nada” y “Quien con burros ara, la tierra araña”; sin embargo, “Si con bueyes no puedes arar, con asnos ararás, aunque sea con uno no más”, aunque, para algunos “Trabajo de muchachos y arada de borricos, no vale un perro chico”; “Viendo arar a burros, dijo la grama; ahora me quedo mejor que estaba”; “Arar con burros y trillar con soga, sembrar buen trigo y coger amapolas”. “A mula vieja, alíviale la reja”, ya que no puede hacer mucho esfuerzo; “Bestia que anda llano, para mí la quiero, no para mi hermano”, y aconsejamos que nunca se debe uno deshacer de una caballería que tiene buen paso, y, finalmente, “Al que quieras mal, con rocines tuertos debes arar; y al que más mal, con otro peor”.  

De sentido figurado.

También en esta sección encontramos refranes que tienen un sentido figurado, y que han tomado como tema el arar, como, por ejemplo, “¿A dónde irá buey que no are?”, queriendo significar que en todos los oficios hay que sufrir; “Buey teniente dura la simiente”; “Buey viejo, surco derecho”, se dice por las personas que por experiencia hacen bien las cosas; “El buey viejo ahonda la reja y saca la raíz de la maleza”; “Arador de palma, no le saca toda la barba”, es decir, que no todos pueden hacer las cosas difíciles tan fácilmente como parecía antes de emprenderlas; “Labrar y hacer albarcas, todo es dar puntadas” que como anota el P. Sbarbi, se aplica irónicamente a los que, por examinar bien las cosas confunden materias muy diversas entre sí, teniéndolas por unas mismas, sólo porque se parecen en alguna circunstancia accidental; “No se saca arador con pala azadón”, con medios desproporcionados no se puede conseguir lo que se desea; “Quien mucha tierra cava, poco ahonda”, que es como el que dice que “El que mucho abarca, poco aprieta”.      

Antonio López Marco

 

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